sábado, 14 de octubre de 2017

AVISTAMIENTOS DE AVUTARDAS (II)



Vale la pena abrirse camino a machetazos por selvas de telaraña y cinc, caminar a gatas sobre lava recién regurgitada por el cinturón de volcanes del trópico, arrastrarse por desiertos de jade con un cuchillo incandescente en las fauces, deslizarse ladera abajo por cadenas montañosas de marfil de contrabando, recorrer kilómetros de sendas flanqueadas por alambre de espino y estacas con cabezas reducidas de exploradores que fueron el plato fuerte de un banquete de caníbales, sortear el tráfico frenético y los ejércitos de transeúntes en la hora punta de una gran metrópolis, para poder avistar en un punto remoto en mitad del áspero pergamino de la planicie el conmovedor momento en el que el macho de la avutarda levanta su penacho de plumas luminosas y la hembra le guiña un ojo, llegando a su culmen el cortejo nupcial.

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jueves, 12 de octubre de 2017

EL CORAZÓN DE LA FLAUTA (fragmento) por Marco Antonio Montes de Oca

[Biografía de Marco Antonio Montes de Oca aquí]

Peces flores dibujos
Son tesoros que todavía persigo
Pero otros amigos de aquella edad
Prefieren el dinero que cambian mariposas en gusanos
y a ellos mismos convierte
En sucia parvada que el espacio ya no acoge
Y que sólo habla de números
Pero nunca al modo de Pitágoras

Sangran aroma ciruelos y claveles
La uva irradia su ser
Tan copiosamente como puede
Pero mis amigos
Mis antiguos amigos tan misteriosamente envejecidos
Espantan a pájaros y espantapájaros
Lo consumen todo y no regresan nada
Son polvo enamorado
Pero del polvo solamente

Quizá no lo saben
Pero el destino se despetala y nos deshoja
El fuego aborda nuestro gran galimatías
Y no sabe por dónde comenzar
Por todas partes brama la transparencia huracanada
Nubes y más nubes se rompen en mitad del pecho
Es difícil pasar la noche con uno mismo
Y cantar la resurrección del hombre salvaje
Difícil casi todo es difícil
Los reinos traspasan su propia orilla
Para ahogarse en la manga de los magos

Aun así te doy las gracias
Columna salpimentada con polvo de rubíes
Estío ensimismado marea blanca perfume milenario
Estamos contigo porque nos besas de improviso
Porque tu encaje de cohetes sí festona las pirámides
Sí atiza las llamas que equilibran su solo pie
Sobre mechas de paja
Sí derrama lágrimas verdes
Ácidos magníficos
Capaces de irritar a fósiles almejas

Ha roído la paciencia rojizas catedrales
Nada se mueve en esta galería dormida
Anegada en silencio la boca florece
Dice lo que tenía que decir
Por una vez va más allá del blanco y del disparo
Y retorna con varios plenilunios de repuesto
Al rincón más hostil de la caverna
Al lugar en que el exilio sus afrentas enardece
Cuando la muerte se pone su máscara de fósforo
Y es como un reloj que a sí mismo se consulta
Y olea y brilla a media noche
E incendia el nido del fénix
Y ya nada renace.

Composition 4 de Roland Topor.

viernes, 6 de octubre de 2017

AVISTAMENTOS DE AVUTARDAS (I)


Se dice que la avutarda, huidiza ave esteparia, es sumamente difícil de avistar. Éstas gráciles corredoras de la planicie libran una guerra con el ingrato ser humano, que sueña no solo con espiar todos sus movimientos, escudriñando su vida más íntima y haciéndola pública en impúdicos manuales de ornitología, sino también con darles caza y despojarles de los espectaculares penachos de su cola, que casi siempre acaban a modo de trofeo en el  gorro de algún presuntuoso cazador o en una taberna, adornando una foto, quizá trucada, de un hermoso ejemplar de plumífero, mientras los lugareños se alcoholizan y alardean de haber avistado, y aun cazado, la avutarda más grande y vistosa de la comarca. De ahí que esta rara avis haya declarado la guerra a nuestra especie y se desplace con sigilo de aquí para allá en traje de camuflaje, levantando su graciosa cabecita, provista de esos potentes prismáticos que son sus ojos, para otear el horizonte mesetario e ir tomando posiciones para el asalto final sobre los vanos aires de grandeza humanos.

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martes, 27 de junio de 2017

SOÑAR CON EL PIOJO… ELÉCTRICO

Es cierto, es verdad, es verídico, es objetivo y por lo tanto subjetivo, es espeluznante y tierno, es lo suyo, lo que corresponde, la superrealidad más profunda, el vacío y lo lleno, la mística de verso, la materialidad del deseo, lo que une y dispersa, lo único y lo múltiple, el silencio y su ruido, la nada y su todo, es acontecer y solo pasar por posar en las vigas inútiles y y en las vaginas sin luna, es el dios que queda y que nos sueña, el azar objetivo, la idiosincrasia per se, la sustancia del mundo, de cualquier mundo que imaginar se pueda, es como el colirrojo tizón de cola temblorosa, humilde en su orgullo y soberbio en su minucia, fue testigo acuoso de nuestro origen, el vino que nos preñó y se alimentará parsimonioso de nuestras uñas cuando sólo seamos uñas, es quintaquinta esencia de toda esencia que nos orina, que nos eyacula, que nos avizora con sus larvas de plumas, con sus inmaculados pétalos de orquídea, y la tipografía dijo a la hormiga haz un poco de pan para ensuciarme con el sol del mediodía, así por eso y aquello y por el tiempo que es silbido de amapolas, más dulce shock que el espanto de no soñar despierto, y mucho mucho más si te dejas acariciar por sus colmillos de cielo, por su cátodo de lava y su ánodo de turba…. es el que nos deja, en sus vacaciones de lluvia, para conquistar otras pieles de foráneos difuntos, es el PIOJO ELÉCTRICO que nos grita: habla y muere, y cuando mueras habla sin parar hasta que te olviden los vivos.



Hablaremos pues, cada cual a su antojo, en el abandono divino, para encontrar a caso un eco sin eco, o un tráfago de luciérnagas que iluminen lo oscuro.

Será este jueves 29 de junio en La Delicia de Leer, una delicia surrealista… a la hora convenida.


lunes, 5 de junio de 2017

MÁS CINE EN LAS "DELICIAS SURREALISTAS"

El Piojo Eléctrico se complace en invitaros a ver una nueva muestra de cine surrealista, esta vez Los misterios del castillo de dados (1929) de Man Ray. La cinta, que es una de las de más largo metraje filmadas por el surrealista neoyorquino, se recrea como es habitual en él en la carga subversiva y poética de la imagen en movimiento, imagen que tan solo se somete a las leyes del azar materializado en el símbolo mallarmeano de los dados (no en vano el célebre verso del Mallarmé "una tira de dados nunca abolirá el azar" es citado dos veces durante la filmación). La película está ambientada en uno de los escenarios favoritos de los surrealistas de la época, Villa Noailles, en el sur de Francia, donde se encuentra el Jardín Cubista del arquitecto del arquitecto Gabriel Guebvrekian y donde se sitúa el castillo al que alude el título y en cuyas paredes cuelgan obras de Picasso y Miró.



Esta curiosa filmación la podréis ver este jueves 15 de junio en la librería La Delicia de Leer, en c/ Juan Agapito y Revilla, 10, sobre las 20.30 h. 
Vista del Jardín Cubista de Villa Noailles
diseñado por Guebvrekian 

lunes, 8 de mayo de 2017

JULIEN GRACQ EN EL CASTILLO DE ARGOL

El próximo jueves 18 de mayo a las 20:30 horas, el Piojo Eléctrico, en una nueva edición de las Delicias Surrealistas, nos llevará de excursión al castillo de Argol de la librería La Delicia de Leer (Juan Agapito y Revilla 10 de Valladolid).


Saludada por André Breton como la primera novela surrealista, En el castillo de Argol (1938) nos adentramos en un relato de ambientación onírica y de escritura enigmática y sinuosa como los senderos de un bosque, que rinde homenaje a lo mejor de las novelas góticas a la vez que pretende ser una versión demoníaca del Parsifal de Wagner, tal y como nos advierte en su “Aviso al lector” Julien Gracq (1910-2007). Quizá la trama en esta breve novela es lo de menos. Albert, último vástago de una familia noble y rica, compra el misterioso castillo de Argol, en Bretaña. Allí recibe la visita de su mejor amigo Herminien -una especie de ángel luceferino- y de la bella Heide. Entre los tres se establece una malla de relaciones de amor y odio, que conducirá a un final trágico pero necesario.

Pero el texto contiene múltiples referencias simbólicas para transformarse en un relato iniciático, de resonancias legendarias y míticas, en el que la búsqueda y la espera de algo maravilloso y terrible -nunca explícitamente revelado-, y en el que la violencia de los sentimientos de los personajes se ven  claramente magnetizados por la presencia activa del paisaje. Castillo, bosque y mar, cementerio, capilla y avenida, no son un simple decorado de un drama de ecos operísticos, sino que son el verdadero actor principal de la obra. Elementos vivientes que en la prosa de Gracq, abundante en descripciones sinestésicas, se trans-forman continuamente para conducirnos a un dominio encantado en el que el Bien y el Mal se resuelven en una suerte de dialéctica hegeliana. Y siempre bajo la atmósfera de una convulsa belleza surrealista.



En el castillo de Argol (fragmento)

Se desvistieron entre las tumbas. El sol brotó de las brumas e iluminó con sus rayos aquella escena en el momento en que Heide, en su radiante desnudez, caminó hacia el mar con un paso más nervioso y más dulce que el de la yegua de las arenas. En el paisaje reverberante que formaban aquellos largos reflejos mojados, en la horizontalidad omnipotente de aquellos bancos de bruma, de aquellas aguas tranquilas y lisas, de aquellos rayos escurridizos de sol, sorprendió súbitamente  a la vista con el milagro de su verticalidad. Sobre la playa devorada por el sol y de la que cualquier sombra estaba desterrada, Heide hizo correr unos reflejos sublimes. Parecía que caminase sobre las aguas. Enfrente de Herminien y de Albert, cuya mirada corrió entonces largamente sobre la poderosa espalda de la mujer, lisa y tenebrosa, sobre la pesada masa de su cabellera, y cuyo pecho se dilató ante la maravillosa lentitud de sus piernas, Heide recortó sobre el disco del sol naciente, que derramó hasta sus pies una alfombra de fuego líquido. Alzó sus brazos, y sin esfuerzo sostuvo el cielo con sus manos como una cariátide viviente. Parecía como si el flujo de aquella gracia sobrecogedora y desconocida no pudiera prolongarse un instante más sin romper los vasos del corazón con su ritmo sofocante. Entonces echó la cabeza hacia atrás y sus hombros se alzaron con un movimiento débil y suave, y el frío de la espuma que voló sobre su pecho y su vientre hizo saltar en ella una voluptuosidad tan insostenible que sus labios se replegaron sobre sus dientes; y para sorpresa de los espectadores, de aquella silueta exaltante brotaron entonces los movimientos desordenados y frágiles de una mujer.

Julien Gracq, En el castillo de Argol (Ediciones Siruela, págs. 62-63)

miércoles, 12 de abril de 2017

ROGELIO BUENDÍA, EL VANGUARDISTA DESCONOCIDO, EN LAS "DELICIAS SURREALISTAS"

Rogelio Buendía (Huelva, 1891 – Madrid, 1969) fue el prenauta de la poesía de vanguardia española. Llegó a las costas de la experimentación poética procedente del modernismo antes que muchos y sin embargo hoy apenas se le recuerda. Eso sí, no suele faltar en las antologías de poesía de vanguardia donde se le suele englobar en la primera hornada de vanguardistas junto con los ultraístas. Otros en cambio lo ubican en la Generación del 27. Por edad, es cierto que pertenecía a la primera generación vanguardista pero su versatilidad estilística le hizo pasearse por el modernismo, el futurismo, el creacionismo, el neopularismo, el neogongorismo e incluso el surrealismo. Además fue uno de los introductores de la influencia de los haikai japoneses en España especialmente a partir de su libro La rueda de color. Fue por otra parte amigo de Fernando Pessoa de quien fue su primer traductor al español. Además fue un apasionado partidario del iberismo, es decir, de la unión de España y Portugal en un solo país, idea que desarrolló en su libro Lusitania: viaje por país romántico. Médico de profesión, involucrado en la lucha contra la tuberculosis y contra la silicosis en la cuenca minera de Huelva, al terminar la guerra el franquismo le hizo la vida imposible y le enterró en vida.



Si alguien quiere saber más de este desconocido poeta, el Piojo Eléctrico se complace en invitarle a una disertación sobre el escritor y su obra que tendrá lugar el próximo jueves 20 de abril a las 20.30 en la librería La Delicia de Leer, en la calle Juan Agapito y Revilla, número 10.  


NAUFRAGIO EN TRES CUERDAS DE GUITARRA (fragmento) por Rogelio Buendía

En el oblicuo ramo de la ausencia,
tu camino de estampas,
epítetos de clara equivalencia
bajaban por el borde de sus rampas.
Y aunque el tímido amante
del soslayo del cuerpo desdoblado
descartó las estrellas del instante
en un mar sin espumas, despumado,
cada atril soportaba los esquifes
de corcheas tripuladas
por negros matarifes
de cabezas por ti electrocutadas.
Sin duda la primera 
solución de la fuga de vocales
volcó la primavera
en la falda del rosal de los corales.
Cada actinia de espuma
blandía un astro de zafir sonoro
y cada caracol era una estruma
del cuello de las perlas meteoro.
Todas las olas iban a caballo
en los delfines de los torsos tersos,
cada flor de madrépora en su tallo
sinfonizaba el gulf-stream en versos.
Las flautas del oeste
marchaban dando notas de vapores
y la sirena del canto celeste
lanzaba al aire flores
para las alas de los peces-lunas.